Hace años, esta pregunta llegó hasta la cúpula de Apple. Craig Federighi, el jefe de software de iOS, fue claro y tajante: cuando le preguntaron si cerraba las aplicaciones para ahorrar batería, su respuesta fue un rotundo "No y no".
El sistema operativo del iPhone (iOS) está diseñado para ser mucho más inteligente de lo que crees en la gestión de la memoria.
Aquí está la paradoja clave:
- Apps en Reposo: Cuando sales de una aplicación sin cerrarla manualmente, iOS la pone en estado de "suspensión" o la "congela" en la memoria RAM. Está en un descanso profundo, sin consumir CPU ni apenas batería. Solo está lista para "despertar" al instante.
- El Costo del Cierre Total: Al deslizar la aplicación para cerrarla por completo, la eliminas de la memoria. Cuando vuelves a abrirla, el iPhone tiene que arrancar todo el proceso desde cero.
- El Pico de Gasto: Este arranque completo requiere que el procesador dé un "acelerón" (un pico de esfuerzo) para cargar la interfaz, recuperar datos y volver a la vida. Este pico de trabajo consume mucha más energía que si simplemente la hubieras dejado en estado de suspensión.
Solo debes cerrar una aplicación manualmente en dos casos:
- Fallo o Error: Si una aplicación se queda "colgada" o no responde correctamente.
- Actualización en Segundo Plano: Si te preocupa que una app consuma datos o batería en el fondo, en lugar de cerrarlas compulsivamente, es mejor ir a Ajustes > General > Actualización en segundo plano y desactivar el permiso para las apps que no quieres que busquen contenido nuevo.

Comentarios
Publicar un comentario